Lo que ha pasado es que me han llegado algunas señales de mi amigo últimamente. El día de mi cumpleaños sobretodo, me hizo una linda guiñada mientras hablábamos de la quiniela con Verónica y con Manuel.
Recordé la "quiniela científica", que habíamos inventado para no perder nunca, los alfajores milka, cuando recién salieron, que tenían mucho dulce de leche, y los primeros 5 de oro que levantábamos en el quiosco; ese pequeño mundo, las buenas salenas, que a veces también se convertía en recinto amoroso.
Pero no terminó todo ahí, porque mi plan de postre para el día de mi cumple era enteramente de Pablo. Tanto hablar con Vero, pensé en no hacerlo, para no interrumpir la charla. Pero fue ella la que me insistió en que preparara la delicia que le había prometido. Y bueno, hasta nos dio el tiempo para ponerla en el congelador y comerla fresquita.
Este es el postre que él me enseñó: en un molde, puede ser de vidrio, cuadrado o rectangular, poner una capa de galletitas chiquilín (de chocolate) y rociarlas con café amargo, luego una capa de una mezcla hecha con queso talar (queso sin sal, tipo cuajada), pero como no tenía le puse una ricota conaprole, y dulce de leche, luego otra capa de galletitas, café, mezcla de queso con dulce de leche, y así, hasta que alcancen los ingredientes. Luego congelar.
Quedó riquísima.
Y finalmente otra señal de que mi amigo, novio, amante, hermano, hijo y por sobre todo compañero, que tanto extraño, estaba festejando conmigo mi cumple. Bueno, fue el disco de Bowie, The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, porque alguien metió algún tema en el facebook, y bueno, recordé muchos momentos. Cuando nos compramos la versión de lujo brasilera en vinilo, que luego partimos al medio en una pelea, para quedarnos con una mitad cada uno, velvet goldmine, five years...
Bueno, muchas cosas sentí en esos días, parecía que lo tenía al lado....

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